Los seres humanos hemos inventado un aspecto de
la vida que es puramente psicológico, que no tiene relación con los hechos que
vivimos en la vida cotidiana y que únicamente tiene relación con la psique
humana en el sentido que es algo imaginado.
La palabra idea significa imagen, observación de
algo. La palabra manzano es una idea de un árbol que da manzanas. Las ideas son
necesarias porque sirven entre otras cosas para poder comunicarnos y expresar
objetos sin necesidad de tenerlos delante de los ojos.
De lo que no cabe duda es que las ideas tienen
una utilidad precisa y preciosa cuando señalan algo real y que son las ideas
las que han hecho posible alcanzar ese desarrollo tecnológico que existe hoy en
día y que de alguna forma nos ha hecho a la especie humana ser más adaptativos
al medio. Sin embargo no podemos perder de vista que una idea también puede
indicar algo inexistente y es ahí donde las ideas pueden complicarnos
enormemente la vida hasta el punto de matarnos unos a otros por una simple
idea.
Los seres humanos hemos inventado ideas inexistentes
o falsas con el objeto de manipularnos los unos a los otros y hemos sido tan
extremadamente creativos en la invención de ideas falsas que hoy en día no
somos capaces de ver con claridad cuando expresamos una idea objetiva o real o
cuando estamos expresando una idea subjetiva o falsa.
Para que una idea sea objetiva siempre ha de señalar
a un objeto real, mientras que una idea falsa no señala a un objeto real sino a
algo puramente subjetivo o está señalando a su vez a otra idea.
Si decimos que un buen cristiano cuando muere va
al cielo, la palabra cielo es una idea de una idea y por consiguiente no tiene
existencia real y es una idea falsa. Da igual donde vaya o no vaya ese buen
cristiano cuando muera pero de lo que no cabe duda es que no irá al cielo
porque sencillamente el cielo es una idea sin objeto real.
El ser humano necesita distinguir entre ideas
que señalan a un objeto y que se podrían llamar hechos e ideas sin objeto que
podríamos llamar ideas psicológicas que tiene como consecuencia que dicho ser
humano vive en un mundo psicológico que no le permite ver la realidad.
La cultura y la tradición nos han educado en la
idea de llegar a tener una personalidad basada en la elección de ideales, creencias
y valores. El hecho es que no somos nosotros quienes eligen libremente nuestras
ideas sino que son inculcadas por las circunstancias que nos rodean. Sin
embargo, lo curioso del asunto es que, creemos que somos nosotros mismos
quienes hemos elegido nuestra religión, nuestro partido político, la carrera
que hemos hecho, nuestra pareja, nuestras opiniones, el gusto o el rechazo por
las cosas, etc.
No existen ideales, creencias y valores buenos o
malos, sino que todos ellos son ideas falsas que conducen nuestro destino
alejados de la realidad que vivimos y nos hace estar en conflicto con dicha
realidad.
Si tenemos en cuenta que las ideas psicológicas
no tienen realidad alguna y son ellas las que dirigen nuestra vida, podríamos
decir sin ningún lugar a duda que nuestra vida es un puro engaño, un desatino,
una estupidez. Sobre todo porque se llega a confundir la propia idea
psicológica con la realidad misma, lo que nos convierte en defensores radicales
y obsesivos de ideas falsas que consumen gran parte de nuestra energía y salud
mental.
Hemos aprendido a creer en lo que nos han dicho
y hemos aprendido a creer en lo que creemos y cuando eso ha ocurrido, dar
marcha atrás es casi imposible. Cuestionar o dejar una creencia propia es una
labor con una gran dificultad. Quizás la dificultad radica en el uso frecuente
que hacemos de dicha idea. Si una idea la estamos continuamente nombrando nos
dará la sensación de ser un hecho y por mucho que alguien trate de decirnos lo
contrario no lo veremos y pensaremos que intentan engañarnos.
¿Cómo va a relacionarse un ser humano con otro si
no distingue esa falsedad social y cultural de las ideas, creencias y valores? ¿Cómo
va a tratar un psicólogo a su paciente si él mismo es una puro engaño psicológico?
¿Cómo va a tratar un padre a su hijo si se guía por tantas ideas falsas?
Es hora de que el ser humano ponga las cosas en su
sitio y que se dé cuenta que todas las ideas que no señalan realidad alguna no deben
ocupar espacio en su mente, entonces esa mente contendrá un gran espacio y sensibilidad.