
La mayoría de esas enseñanzas se han perdido con
el transcurso de los años, otras sin embargo se han corrompido o interpretado
convirtiéndose en leyendas o escritos que no tienen nada o poco de su origen y
muy pocas, quizás porque han transcurrido escasos años, aún perduran casi como
fueron expresadas en formato de videos, grabaciones o en forma de libros.
Gran cantidad de personas, por no decir millones
de millones, leen estos libros y siguen estas enseñanzas como una forma de
sobrellevar sus vidas.
En general la vida de un ser humano se debate
entre la ignorancia y la arrogancia, pasando por todo tipo de conflictos,
sufrimientos, esperanzas, placeres y un sinfín de problemas que le hacen
preguntarse si hay algo más aparte de eso.
El ser humano necesita creer que hay algo más en
lo que basar su existencia. Gran parte de las personas no solo necesitan creer
sino que también necesitan que les digan lo que creer y lo que hacer, y de esa
forma dejan su responsabilidad en otras personas que se convierten en
mediadores entre ellos y dios, entre la tierra y el cielo, y es a través de
ellos como pueden ver o encontrar la verdad, la espiritualidad, el nirvana, el
kundalini o la vida eterna.
Es realmente penoso ver toda esa corriente
humana dejándose llevar por ideas, ideologías, creencias, y conocimientos, que
han sido inventadas por el propio hombre y cuyo principal objeto es manipular conciencias
y voluntades.
Hay quienes dicen que las enseñanzas son todas
las mismas y que solo cambia la forma de su expresión pero quizás esa idea no
es más que una justificación para seguir subsistiendo engañando al personal con
falsedades.
¿Qué es la enseñanza? ¿Existe la enseñanza o no
es más que una ilusión más?

De existir la enseñanza, esta sería de tal naturaleza
que podría cambiar totalmente la mente humana, lo cual invalida de alguna forma
el ser enseñada como si fuera conocimiento o que alguien pueda adueñarse de ella
y sostenerla como algo personal o como un logro conseguido, no se podría vender
ni canjear, y ni siquiera se podría manipular.
Uno puede conseguir la enseñanza de un arte
marcial, tocar el piano, y en definitiva conseguir una capacidad que nos posibilite
a repetir un proceso grabado en la memoria, pero ¿Cómo es posible aprender el
arte de vivir sin conflicto alguno o cómo es posible vivir eternamente aprendiendo
o cómo es posible no producir más dolor del que ya existe en este mundo?
De existir la enseñanza sería algo así como
encontrar la comprensión o la puerta que nos hiciera ver con suma claridad todo
nuestro condicionamiento cultural, ir más allá del miedo y del dolor, y
encontrar una forma de vivir y de morir con pasión.
Cuando las personas se identifican con enseñanzas
particulares, con la enseñanza de fulano o de mengano, y se pasan años leyendo
y releyendo dichas enseñanzas, lo que hacen es escapar del encuentro consigo
mismos, se convierten en dogmaticos, acaban frustrándose o creando una realidad
producto de su obsesión y demoran hasta el día en que fallecen para mirarse en
el espejo de lo que son.
¿Cuánto tiempo o esfuerzo necesitamos para ver
nuestro egoísmo? ¿Cuánto necesitamos para ver nuestras miserias, nuestras
contradicciones, nuestras vergüenzas, nuestras debilidades, nuestros pecados?
En el fondo hablamos del condicionamiento o del egoísmo pero como si
estuviésemos hablando del vecino y de esa forma podemos pasarnos la vida
leyendo las enseñanzas de quien sea porque en definitiva es un escape más, eso
sí, bastante sofisticado.
No existe la enseñanza que sale de boca de otro
porque la verdad en forma de palabras no es verdad alguna y por esa razón la
enseñanza que se enseña no es más que un engaño, en esto de encontrar uno sus
propias miserias no hay enseñanza posible salvo la de mirarse uno mismo con
valentía, honestidad y dejarse llevar allá donde la corriente de la verdad te
conduzca.
No hay más enseñanza que la que uno mismo crea cuando
hace frente a la realidad, todas las demás enseñanzas no son más que una demora
y un escape de ese camino que por naturaleza hemos de andar.
Pobrecillo el ser humano que busca incesante aquello
de lo que cree carecer, en lugar de mirarse y ver lo que le sobra.
La única enseñanza que existe es la realidad, son los
hechos, las cosas que suceden, lo que hacemos, como pensamos y como nos relacionamos,
leer en esa realidad es la verdadera y profunda enseñanza. Por esa razón todas las
enseñanzas, sean del tipo que sean, no son más que escapes, formas más o menos sofisticadas
de conducir nuestro egoísmo hacia alguna meta.