viernes, 30 de enero de 2026

El comienzo de un Nuevo Orden Mundial

El mundo está convulso. Todo anuncia que más pronto que tarde se impondrá un nuevo orden mundial. Estados Unidos está perdiendo su hegemonía e intenta morir matando a sus propios aliados obligándolos a ponerse en una situación de vasallaje que más pronto que tarde será insostenible. Ya no vale ni la diplomacia ni el derecho internacional ni las formas que guardan las apariencias. Esta situación está alimentando un imperialismo que hace proliferar líderes políticos neoliberales fascistas y una gran masa popular violenta que de un modo poco racional pide cambios al precio que sea. Es el fracaso de unas democracias que sosteniendo durante décadas la pobreza, la injusticia social y la corrupción política creían que su hipocresía e insensibilidad durarían eternamente. Ahora estamos pasando de una razón estéril a una irracionalidad apasionada. Y no cabe ninguna duda que, si estos tiempos convulsos son profundamente penosos, los tiempos que vienen van a ser terribles.

Mientras tanto el resto del mundo se organiza para plantear un nuevo orden mundial teniendo en cuenta los nuevos retos a los que se enfrenta la humanidad. Entre ellos se encuentran el cambio climático, la inteligencia artificial o la paz mundial.

Es obvio que este fragmentado mundo necesita colaboración, cooperación y compromiso entre todos los países, de lo contrario la humanidad va a sufrir graves consecuencias.

Debido a nuestra ignorancia hemos fragmentado un mundo que está en continuo conflicto. Pero en lugar de comprender y resolver los conflictos, estos a su vez sirven de excusa para nuevos enfrentamientos que cada vez son más complejos, y en gran medida se debe porque supone un lucro personal para todos aquellos que participan en el orden social. Por esa razón, cada día sufriremos en mayor medida las consecuencias de nuestra manera de ver y entender el mundo. Cómo medida urgente se requieren nuevos planteamientos que nos lleven a un nuevo orden mundial que no esté basado en el poder de unos sobre otros, en el progreso económico, en la acumulación de riqueza, o en identidades culturales que solo sirven para confrontarnos y convivir en un continuo conflicto.

Hemos de ser conscientes de que el origen de la fragmentación está en la propia mente del individuo, ya sea porque siendo una visión necesaria al comienzo de su desarrollo, después no ha encontrado aún la forma de madurar. Es como si la humanidad estuviera en una edad infantil en donde el "Yo" y "Lo mío" es la actitud que prevalece en sus relaciones. Este modo de proceder nos crea una separación psicológica respecto de la naturaleza, de nuestros semejantes e incluso de nosotros mismos. La humanidad necesita madurar, pasar de una mente egocéntrica a una mente holística, de una mente fragmentada a una mente compartida o común. En este sentido, todos y cada uno de nosotros, como ciudadanos del mundo, tenemos una gran oportunidad de sumarnos a una nueva y profunda transformación mental. Para ello se requiere percibir y comprender que uno es la humanidad y que la humanidad es uno mismo. Basta ya de vivir para uno mismo utilizando todo tipo de argumentos egocéntricos o ideales basados en miedos y deseos patológicos. Y no se trata de adquirir una ideología colectiva, sino de comprender que uno mismo no es lo que creía ser, sino algo mucho más grande, profundo y hermoso.

El ser humano vive limitado por su condición de verse separado y distinto de aquello que observa. Es un estado muy precario que no le permite desarrollar su inteligencia, belleza y compasión. Y en su lugar siempre está debatiéndose en estados de temor, ansiedad, deseo, placer y sufrimiento.

¿Es posible para un ser humano transformar su mente, comprender el condicionamiento y permitir que el espacio ocupe su lugar? Si ello no es posible la humanidad más pronto que tarde se extinguirá, y si ello es posible entonces la humanidad conocerá un nuevo amanecer, un nuevo orden. De todos modos, solo en ti está la respuesta.


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