domingo, 28 de julio de 2013

¿Existen las enseñanzas?


A lo largo de la historia de la humanidad han existido personas que han transmitido un conocimiento o una experiencia espiritual que aparentemente iba más allá de la cultura tradicional de su momento y que en algunos casos se ha denominado popularmente como enseñanzas.

La mayoría de esas enseñanzas se han perdido con el transcurso de los años, otras sin embargo se han corrompido o interpretado convirtiéndose en leyendas o escritos que no tienen nada o poco de su origen y muy pocas, quizás porque han transcurrido escasos años, aún perduran casi como fueron expresadas en formato de videos, grabaciones o en forma de libros.

Gran cantidad de personas, por no decir millones de millones, leen estos libros y siguen estas enseñanzas como una forma de sobrellevar sus vidas.

En general la vida de un ser humano se debate entre la ignorancia y la arrogancia, pasando por todo tipo de conflictos, sufrimientos, esperanzas, placeres y un sinfín de problemas que le hacen preguntarse si hay algo más aparte de eso.

El ser humano necesita creer que hay algo más en lo que basar su existencia. Gran parte de las personas no solo necesitan creer sino que también necesitan que les digan lo que creer y lo que hacer, y de esa forma dejan su responsabilidad en otras personas que se convierten en mediadores entre ellos y dios, entre la tierra y el cielo, y es a través de ellos como pueden ver o encontrar la verdad, la espiritualidad, el nirvana, el kundalini o la vida eterna.

Es realmente penoso ver toda esa corriente humana dejándose llevar por ideas, ideologías, creencias, y conocimientos, que han sido inventadas por el propio hombre y cuyo principal objeto es manipular conciencias y voluntades.

Hay quienes dicen que las enseñanzas son todas las mismas y que solo cambia la forma de su expresión pero quizás esa idea no es más que una justificación para seguir subsistiendo engañando al personal con falsedades.

¿Qué es la enseñanza? ¿Existe la enseñanza o no es más que una ilusión más?

Quizás la enseñanza pueda tener diferentes dimensiones o formas de mostrarse pero en esta humilde reflexión solo nos estamos refiriendo a la enseñanza con forma de palabra, aquella que puede ser oída o que puede ser comunicada.

De existir la enseñanza, esta sería de tal naturaleza que podría cambiar totalmente la mente humana, lo cual invalida de alguna forma el ser enseñada como si fuera conocimiento o que alguien pueda adueñarse de ella y sostenerla como algo personal o como un logro conseguido, no se podría vender ni canjear, y ni siquiera se podría manipular.

Uno puede conseguir la enseñanza de un arte marcial, tocar el piano, y en definitiva conseguir una capacidad que nos posibilite a repetir un proceso grabado en la memoria, pero ¿Cómo es posible aprender el arte de vivir sin conflicto alguno o cómo es posible vivir eternamente aprendiendo o cómo es posible no producir más dolor del que ya existe en este mundo?

De existir la enseñanza sería algo así como encontrar la comprensión o la puerta que nos hiciera ver con suma claridad todo nuestro condicionamiento cultural, ir más allá del miedo y del dolor, y encontrar una forma de vivir y de morir con pasión.

Cuando las personas se identifican con enseñanzas particulares, con la enseñanza de fulano o de mengano, y se pasan años leyendo y releyendo dichas enseñanzas, lo que hacen es escapar del encuentro consigo mismos, se convierten en dogmaticos, acaban frustrándose o creando una realidad producto de su obsesión y demoran hasta el día en que fallecen para mirarse en el espejo de lo que son.

¿Cuánto tiempo o esfuerzo necesitamos para ver nuestro egoísmo? ¿Cuánto necesitamos para ver nuestras miserias, nuestras contradicciones, nuestras vergüenzas, nuestras debilidades, nuestros pecados? En el fondo hablamos del condicionamiento o del egoísmo pero como si estuviésemos hablando del vecino y de esa forma podemos pasarnos la vida leyendo las enseñanzas de quien sea porque en definitiva es un escape más, eso sí, bastante sofisticado.

No existe la enseñanza que sale de boca de otro porque la verdad en forma de palabras no es verdad alguna y por esa razón la enseñanza que se enseña no es más que un engaño, en esto de encontrar uno sus propias miserias no hay enseñanza posible salvo la de mirarse uno mismo con valentía, honestidad y dejarse llevar allá donde la corriente de la verdad te conduzca.

¡¡¡Cuanta formas de engañarnos hemos inventado!!!

No hay más enseñanza que la que uno mismo crea cuando hace frente a la realidad, todas las demás enseñanzas no son más que una demora y un escape de ese camino que por naturaleza hemos de andar.

Pobrecillo el ser humano que busca incesante aquello de lo que cree carecer, en lugar de mirarse y ver lo que le sobra.
La única enseñanza que existe es la realidad, son los hechos, las cosas que suceden, lo que hacemos, como pensamos y como nos relacionamos, leer en esa realidad es la verdadera y profunda enseñanza. Por esa razón todas las enseñanzas, sean del tipo que sean, no son más que escapes, formas más o menos sofisticadas de conducir nuestro egoísmo hacia alguna meta.