Siempre es mi deseo para todos el sentirnos agradecidos por este hermoso regalo que es la vida y si los demás lo permiten poder compartir ese sentimiento con ellos.
¿Qué significa sentirse agradecido? Es algo así como ser conscientes de la oportunidad que supone el vivir para poder sentir y relacionarnos sin límites en este infinito universo del que formamos parte. No es cuestión de dar las gracias a nadie ni a nada, sino de sentir gratitud, de sentir alegría por lo que uno es.
No es necesario que sepamos quienes somos realmente para sentirnos gozosos y agraciados. Nuestra ignorancia no es una justificación para privarnos del gozo que supone el sentirnos agraciados por formar parte de todo lo creado y ser una expresión de la vida.
El agradecimiento del que hablo no surge al compararnos con otras personas al respecto de lo que tenemos (bienes materiales, capacidades, estabilidad emocional, salud, edad…) sino que más bien surge al ser conscientes que existimos y que hay un sinfín de posibilidades de construir nuestra vida con independencia de nuestras limitaciones.
Y aunque en principio pareciera que nuestras limitaciones no nos van a permitir desarrollarnos, la realidad demuestra que son las limitaciones las que impulsan nuestro verdadero desarrollo. Únicamente las ideas de frustración, desengaño, desilusión o depresión son las que verdaderamente nos limitan si no somos capaces que ir más allá de ellas.
Un año nuevo viene y un año más acaba. Cualquier aniversario es una oportunidad para reflexionar y hacer consciente que todo en esta vida es un proceso o un movimiento en el tiempo donde las cosas aparecen y desaparecen.
Si nos fijamos en el tono de voz de las personas o en el nuestro propio, cuando hablamos entre nosotros en la vida cotidiana, en casa o en el trabajo, podremos darnos cuenta que a veces no es un tono afectuoso, educado y respetuoso sino que tiene una cierta carga emocional que intenta decir, de alguna forma, el dolor o el daño que se siente por dentro.
Si aprendemos a hablar con afecto, con independencia de lo que hablemos o de con quién hablemos, aprenderemos a ser más ligeros de equipaje y a sentir la vida con esa sensación de gratitud y belleza.